Nos conocimos por medio de mi marido, que nos presentó, y conectamos enseguida. Nos caímos bien, charlamos y reímos, y me despedí de ti ese día con la sensación de que había hecho una amiga...y no me equivoqué.
Tantas charlas, tantas cervezas, tantas risas y complicidad hicieron (con el empujón de Luis) que un día me animara a acompañarte a hacer el Camino de Santiago, pero el entusiasmo me duró solo unas horas, no fui tan valiente como tú, mi luciérnaga, ni tan constante. Tu sí... tu lo terminaste, y recuerdo tu sonrisa orgullosa cuando nos volvimos a encontrar, y las risas contando anécdotas. En el ínterin, te robé una manzana, cosa que casi no me perdonas... pero se volvió el símbolo de nuestra amistad.
Por eso, al despedirme de ti, la última vez que nos vimos, te di una manzana, en parte como una broma y en parte un vano intento de resarcirme de ese pequeño delito, que lejos de acabar con nuestra amistad, nos unió más.
Mi querida luciérnaga, esparcías luz por donde ibas, se te iluminaba el rostro cuando sonreías. Pero un día decidiste partir a iluminar otros mundos que no vemos con ojos humanos.
Ahora ya no tienes el yugo del cuerpo que tanto te dolía, no tienes cadenas que te aten, no tienes preocupaciones que te quiten la paz. Ahora eres libre, eres espíritu puro, eres viento que impulsa y amor que protege.
Apenas puedo expresar con palabras la tristeza que siento en este momento, pero es una tristeza extraña, una mezcla de pena y amor, de paz interior y nostalgia... ¿Será la energía que nos estás transmitiendo? ¿Será la tranquilidad que te envuelve ahora mismo y que te gustaría que sintiéramos?.
Te echaré de menos, pero te veré en cada cosa que nos regalaste, y principalmente en uno de los regalos más preciados que tenemos: Seti.
Gracias por todo, amiga mía... por todos esos aprendizajes, por el compartir, dialogar, escuchar, y hasta por los desacuerdos en nuestras conversaciones tan llenas de buena energía. Tu sonrisa me acompañará siempre que piense en ti, que será muy a menudo. Mientras tanto, si puedes, visítame alguna vez en mis sueños.
Nos dejas mucho amor... y te llevas mucho amor.
Te queremos, Ana.

Todas vuestras aventuras, reflexiones... todo vuestro cariño queda reflejado en un texto maravillos. Gracias por estar siempre a su lado... y por permitir que SETI formara parte de vuestra vida...
ResponderEliminarSe os quiere,
Marcos y Sabe