lunes, 18 de marzo de 2013

No es lo que se dice...




... sino CÓMO se dice.

Hay una historia que leí hace muchos años, y que suelo poner como ejemplo de convivencia y buen entendimiento ante muchas personas con las que me relaciono... hela aquí:

“Un Rey soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.
“¡Qué desgracia, mi señor!” exclamó el Sabio, “Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad”.
“¡Qué insolencia!” gritó el Rey enfurecido, “¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!”
Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos. Más tarde ordenó que le trajesen a otro Sabio y le contó lo que había soñado.
Este, después de escuchar al Rey con atención, le dijo:
“¡Excelso señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes”.
Se iluminó el semblante del Rey con una gran sonrisa y ordenó que le dieran cien monedas de oro.
Cuando éste salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
“¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro”.
“Recuerda bien, amigo mío”, respondió el segundo Sabio, “que todo depende de la forma en el decir… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse” .


Y es lo que digo siempre:  las cosas suenan diferente cuando las dices con respeto, que cuando las dices sin él; cuando las dices con amor, que cuando las dices con rabia... y depende de cómo las digas para que la interacción con otra persona fluya de una manera negativa o positiva.

¡La magia de las palabras! Nuestro idioma es rico y variado, como para decir algo de manera ofensiva, pudiendo elegir  palabras y expresiones que no hagan daño. Nunca es lo mismo decir "Eres malo" que "Haz hecho mal".

Debemos ser consecuentes con que la forma en que decimos las cosas, generará reacciones diversas, y por tanto, decirlas con respeto hará la diferencia.

Que el rey nos recompense, o nos mande cortar la cabeza.

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